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«¡
Perrito feo ! ¡ Perrito feo !», gritaban
en coro algunos niños del lujoso barrio
de Loma Lomita en el distrito de moda de Lima.
«¡ Hey, miren ! ¡ Qué
perro tan feo !», y seguían burlándose
del pobre Lolo.
«¿
Por qué nací tan feo ?», se
preguntaba Lolo cuando se miraba en las vitrinas
de los escaparates del barrio de moda modita.
«¿ Por qué nadie me quiere
si yo sé hacer tantas cosas, si soy bueno
y educado, soy fiel y amoroso al igual que cualquier
otro?»
Lolo se rompía
la cabeza pensando y pensando que debería
haber alguna razón... Y decidió
salir a buscarla. «Seguramente todas las
personas no son así», pensaba Lolo,
«no puede haber tanta ignorancia en el mundo...
tendré que descubrirlo por mí mismo».
Y así,
nuestro amigo Lolo salió en busca de respuestas,
con su mochila llena de carnaza y su mantita roja
de polar. Caminaba y caminaba, y veía a
miles de miles de perritos feos iguales a él.
«¿
Por qué ?» se seguía preguntando
«¿ Por qué ?» «¡
Pst, pst, pst ! Oe, tú, grandote, pata
larga... je, je» escuchó Lolo. Y
vio que de una esquina, un gracioso perro medio
peluchón le hacia señas moviendo
la cola. «Me llamo Calambrito y vivo
en esta esquina. Soy el guardián, cuido
carros, llevo paquetes y ayudo a la señora
Petronila a vender sus anticuchos. La cuido para
que nadie le robe o haga daño. ¿
Quieres un bocadillo ? Yo invito, compadrito». |
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Y
así fue. Lolo y Calambrito se sentaron
a conversar sobre muchas cosas, y entre ellas,
la que más le importaba a Lolo era por
qué la gente no quiere a los perros feos.
«Ay amigo, Lolo, qué inocente eres,
¿ No te has dado cuenta ? Te cuento mi
historia. Me llamaron Calambrito pues sufría
de calambres cuando me encontró la señora
Petronila, todo desnutrido y abandonado en un
parque, muerto de frío. Mi ex dueña
me dejó botado pues estaba creciendo y
ya no era bonito como cuando era un cachorrito».
«Se ha puesto grande y feo», decía.
La gente
no quiere a los perros que no son de raza porque
se siente insegura, y la mayoría de veces,
por ignorancia, cree que el «perro de raza»
es mejor porque es más bonito o tiene
mejores cualidades... ¡ La tontería
más grande del mundo !
Felizmente,
sólo algunos son así, pues hay gente
muy buena como la señora Petronila, que
me quiere mucho, me salvó la vida y me
dio un hogar. Por eso yo la adoro y la cuidaré
por siempre. Lo único que debes saber,
my friend, es que ante los ojos de Dios
todos somos iguales, grandes, chicos, con pelo
o sin él, de raza o mestizos, guapos o
feos. Todos
nacimos iguales, el humano es quien hace esas
tontas diferencias.
Y siguieron
conversando y conversando, y caminaron mucho,
cuando de pronto... una lucecita iluminaría
los ojos de Lolo a partir de ese momento y para
siempre… Acababa de ver los hermosos ojos
de una perrita de color caramelo, y luego, en
ese techo, se fijó en una belleza color
negro de orejas caídas, y más
allá en el sedoso pelaje de un pequeñito
patichueco, en la graciosa nariz de ese gordito,
en la dulzura de ese bomboncito de la
esquina...
¡
Nada sería igual a partir de ahora ! Iba
caminando y pensaba «¡ Qué
hermosos son todos! Ojalá más seres
humanos nos vieran así, con los ojos del
corazón».
Y de esta
manera, Lolo seguirá caminando hasta encontrar
el tuyo.
Abre tu corazón,
Lolo necesita un hogar lleno de amor. |
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