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—¡¡¡
Abuelo Huesito, abuelo Huesito !!!
—Hey, no grites, Axel. No estoy sordo todavía
— contestó el abuelo Huesito, mientras
mordisqueaba su carnaza con el único
diente que le quedaba—.
—Dime, ¿ Para qué soy bueno
?
—Abuelo, quiero hacerte una pregunta. ¿Puedo?
—Por supuesto, Axel. Dime: ¿ Qué
pregunta ?
—¿Existe el cielo?
—¡ Claro que sí !
—¿ Y cómo es ? —Preguntó
Axel—. ¿ Me puedes contar ?
—Te contaré. Cuando algún
nuevo caminante llega al cielo, ¡ uyyyyy
!, hay un gran laberinto: miles de luciérnagas
iluminan tu camino, mientras cientos
de mariposas multicolores te reciben volando alrededor;
las voces de los grillos inician todo
un concierto, partitura en pata, mientras las
abejas dejan caer gotas de miel que
todos lamen con alegría.
¡ Y el perfume ! ¡ Mmm, qué
rico ! A pye de manzana recién horneado.
¡ Se me hace agua la boca solo de pensarlo
! ¡¡¡ Guau !!!
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Todos te
reciben con gran alboroto: grandes, chicos, de
todos los tamaños, razas y colores. Entre
estrechadas de pata y miles de lamidas, te
encuentras poco a poco con todos los amigos
que se te adelantaron: Veleria, Pulguín,
Cucho, Touloussito, China, Petunia...
¡Es una locura, ja, ja, ja, de pelos, babas
y mordiscos, ja, ja! Al caer la tarde vas a
retozar al campo, ¡ Yes tan blandito, ahh,
que parece que estuvieras echadito sobre
una camita de algodón de azúcar
! Mientras el rocío de las flores cae sobre
tu hocico, el viento mueve el follaje enérgicamente
haciendo que las ramitas rasquen tu panza. ¡
Mmm, qué delicia !
Y dicen también que hay una orquesta sinfónica
que toca la música más maravillosa
que jamás oído alguno ha escuchado:
violines, cellos, cornos, flautas traversas, acompañados
de las voces de los ruiseñores, mientras
los picaflores revolotean de flor en flor... ¡
Ay, qué bonito debe de ser estar allí
!
—¡ Qué lindo, abuelito ! ¿
Y cómo sabes cuándo vas al cielo
?
—Sólo lo sabrás, Axel, cuando tus ojos
ya no se humedezcan, cuando en ellos se refleje
el azul más hermoso que nadie vio jamás...
El azul del cielo que se acerca a tu mirada.
—¿ Puedo ir, abue, puedo ir ?
—Todo a su tiempo, chico loco, ¡ Ja,
ja ! Todo a su tiempo.
Y diciéndole esta frase, el abuelo Huesito se
fue caminando lentamente por el prado, hasta
que se perdió en el horizonte, mientras Axel
se quedaba jugueteando con sus amigos detrás
de una pelota de trapo, esperando que alguna amorosa
familia llegue en algún momento y se
lo lleve para formar parte de su hogar.
Sabemos que
te enamorarás de él. Invítalo
a formar parte de tu familia.
¡
Axel fue adoptado a finales del 2008 ! |
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